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Desde hace miles de años los perros han compartido la vida con el hombre y han sido de mucha utilidad. Como sabemos, no solo nos han servido como compañía sino que se han utilizado como guardianes, como perros guía, para rescate, cazadores….etc. Se sabe que en Europa la policía ya utilizaba sabuesos en el siglo XVIII pero no fue hasta la primera guerra mundial cuando se empezó a seleccionar razas específicas para las distintas tareas. En la actualidad las fuerzas de policía de cualquier ciudad del mundo utilizan a perros policía para realizar tareas como rastrear criminales, olfatear materiales ilegales como drogas, bombas, buscar a personas desaparecidas…etc. Una de las razones por las que los perros han sido considerados una herramienta fundamental para la policía es su olfato cuya capacidad es 50 veces más sensible que la del ser humano. Debemos tener en cuenta además que el olfato de un perro tiene la capacidad de detectar un olor específico aunque existiera otros olores alrededor por lo que le resulta muy difícil para los criminales camuflar con distintos olores del material que lleven. Hay que tener en cuenta también que un simple gruñido puede intimidar a un delincuente en una situación conflictiva y obligarlo a entregarse con lo que la sola presencia puede prevenir que las situaciones conflictivas lleguen a peor término. Ya que no podemos negar que los perros a la hora de atajar un conflicto son más rápidos y fuertes que cualquier ser humano pues simplemente con sus mandíbulas puede reprimir a un criminal.

Existe una gran variedad de razas de perro adecuadas para el trabajo policía, aunque su tamaño y características físicas varíen. Pero quizás la raza de perro policía por excelencia sea el pastor alemán aunque los labradores también están cada vez siendo más utilizados. Aunque podemos decir que la elección de la raza también depende de las tareas que se le asigne al perro policía. Las cualidades que se suelen buscar para elegir a los perros policía son inteligencia, fuerza, excelente sentido del olfato y agresividad. Generalmente se prefiere escoger a perros policía macho a los que no se les castra para mantener su agresividad. Los perros policía se suelen obtener de criaderos específicos para el trabajo policial aunque también se suelen importar de otros países. En este sentido podríamos decir que los perros policía con más prestigio internacional son los europeos por ser criados en unas normas muy estrictas. El entrenamiento de un perro policía tiene varias etapas pero la más importante que debe pasar es la de obediencia básica en que el perro aprende a obedecer las órdenes. El resto de entrenamiento se basa fundamentalmente en aumentar la capacidad de saltar o subir escaleras, acostumbrarlo a estar rodeado de gente, buscar material específico, rastrear a sospechosos o desaparecidos. Curiosamente, para el entrenamiento de la búsqueda de drogas se empieza en el entrenamiento con una toalla blanca donde se enrolla dentro marihuana con la idea de que lo asocie a un simple juego. Cuando el entrenamiento avanza más se colocan en la toalla diferente tipos de sustancias ilegales para que el perro aprenda a distinguirlas.

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