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Es bastante frecuente que a la hora de elegir mascota se suela dudar entre la posibilidad de elegir un perro o un gato ya que ambos animales son las mascotas favoritas en muchos hogares aunque poseen ciertas diferencias similares muy acusadas. Por esta razón hemos querido elaborar una lista de las diferencias más comunes que existen entre gatos y perros para ayudarte a elegir la mascota que mejor te convenga. Sobre todo vamos a enumerar las características y necesidades básicas que mas los diferencian y de mayor interes. Es cierto que el perro por estadística suele ser la mascota más elegida aunque también el gato tiene un porcentaje alto. Pero sobre todo hay que tener en cuenta que es importante que a la hora de elegir nuestra mascota sepamos bien el terreno que estamos pisando para que no sufra transtornos. Las diferencias entre esta dos razas se pueden dividir a grandes rasgos en los siguientes 4 apartados.

1. Gastos y alimentación: Normalmente un perro requerirá mayor gasto diario en alimentación que un gato sobre todo debido a su mayor tamaño. Pero por otro lado la alimentación del gato es más estricta ya que puede causarles graves daños en la salud por ejemplo si no toma diariamente carne debido a su metabolismo peculiar.

2. Tiempo: Los gatos en comparación con los perros necesitan menos atención porque son más independientes. Por ello mientras que los gatos son mascotas ideales para personas que vivan solas y trabajan todo el día, en el caso del perro hay que sospesar mucho el tiempo que tenemos disponible. Para que puedas hacerte una idea un gato puede llegar a estar solo incluso hasta tres días, teniendo por supuesto alimento necesario, sin que pasen ningún tipo de angustia. Por el contrario cualquier perro no parará de llorar ante la ausencia de sus dueños aunque tan solo sean un par de horas.

3. Limpieza e Higiene: Pese a lo que se pueda pensar los gatos son más limpios que los perros en algunos aspectos. Por ejemplo el gato suele mantener su cuerpo limpio por si mismo mientras se lamen y también simplemente con que le pongas un barreño con arena irán allí para realizar sus necesidades sin necesidad de adiestramiento. Al contrario de los gatos, normalmente adiestrar a un perro para que realice sus necesidades en la calle y no en la casa suele llevar mucho tiempo y no siempre se consigue.

4. Sociabilidad: Los perros suelen ser más sociables que los gatos en el sentido de que interactúan más con sus dueños. Hay que tener en cuenta que los gatos tienen muy agudizado la territorialidad, las caricias son más selectivas acompañados de maullidos o ronroneos solo cuando ellos lo decidan.

5. Esperanza de vida. Es importante tener presente este aspecto si decidimos apostar por alguna de estas dos mascotas sobre todo por la responsabilidad duradera que vamos a tener. Es cierto que ambos animales suelen durar bastantes años aunque la vida del gato dobla a la del perro. Mientras que un perro puede alcanzar una media de 15 años un gato puede llegar tranquilamente a los 25 años de vida.